viernes, 18 de abril de 2014

Malaria

Hemofilia

La hemofilia es una alteración hereditaria de la coagulación de la sangre, que origina una tendencia a la hemorragia que puede hacer peligrar la vida del enfermo. Sólo los varones padecen esta patología, transmitida por las madres. Esta enfermedad provoca hemorragias, tanto internas como externas, con o sin traumatismo, afecta al proceso normal de la coagulación de la sangre por déficit de algunos de los factores implicados, las asociaciones de afectados se centran en la importancia fundamental que adquiere, sobre todo en estos pacientes, la atención integral para el tratamiento de los trastornos de la coagulación.
Se diferencian tres tipos de hemofilia:
  • La A, en la que hay un defecto del factor VIII. La hemofilia A se produce en uno de cada 5.000 varones nacidos
  • La hemofilia B, cuando el factor defectuoso es el IX.  La B se produce en uno de cada 30.000. El 45% de los casos de hemofilia son graves, el 10% moderados y el 45% restante, leves.
  • La C, la forma más rara que afecta tanto a hombres como a mujeres, y que se caracteriza por la deficiencia del factor XI.
En todas ellas, esta alteración puede ser por disminución del factor o por existencia de un factor de estructura anormal. No hay datos exactos sobre la incidencia de la enfermedad, Es una enfermedad crónica de transmisión genética y está ligada al sexo; por lo general, la mujer la transmite y el hombre la padece. Los afectados pueden sufrir hemorragias de diversa consideración, tanto internas como externas, sobre todo en músculos y articulaciones y que, a la larga, pueden producir algún tipo de discapacidad física. Las hemorragias, que suelen estar provocadas por pequeños traumatismos o golpes, también pueden aparecer de manera espontánea. Las hemorragias cerebrales son una de las complicaciones más peligrosas y que precisan de atención urgente. 

jueves, 17 de abril de 2014

Hablemos de Salud Higiene y Vida



Chicos este es el vídeo de presentación de la página Hablemos de Salud Higiene y Vida, espero que os guste y así con vuestra ayuda poder mejorar en los sucesivos.


martes, 15 de abril de 2014

Bocio

Se define como bocio a cualquier aumento de tamaño de la glándula tiroides. Según sus características anatómicas se clasifican en:

Difusos: cuando se palpa una glándula relativamente lisa y con crecimiento bilateral, aunque no necesariamente simétrico.

Nodulares: cuando existe ya sea un nódulo palpable con el resto del tiroides de tamaño normal o pequeño, bocio uninodular o dos o más nódulos palpables en una glándula crecida, bocio multinodular.

Los bocios 
Según sus características se dividen en eutiroideos, hipotiroideos e hipertiroideos o tóxicos. La conjunción de ambos criterios crea características mixtas, anatómicas y funcionales. El diagnóstico es anatómico y por lo tanto se realiza mediante observación y palpación. En la práctica, lo habitual es describir el peso estimativo de la glándula, lo que requiere cierto grado de destreza y experiencia por parte del examinador. La glándula normal pesa de 15 a 25 g. Un modo práctico consiste en comparar el volumen de cada lóbulo con el pulpejo del pulgar de la persona examinada, ya que son similares. Debe tenerse presente que la tiroides habitualmente es palpable, sobre todo en personas delgadas, por lo que el diagnóstico de bocio casi siempre es producto del examen clínico. Según el tipo de Bocio existen dos grados:

Grado 1: Bocio palpable pero no visible con el cuello en posición normal, aunque el tiroides no presente un aumento de tamaño visible. Entran en esta categoría los nódulos tiroideos si, por lo demás, el tiroides no presenta aumento de tamaño.

Grado 2: Hinchazón en el cuello claramente visible con el cuello en posición normal, compatible con un aumento de tamaño del tiroides al palpar el cuello. Se considera que un tiroides presenta bocio si el volumen de cada lóbulo lateral es mayor que el de la falange terminal del pulgar del sujeto examinado.

El diagnóstico 
Puede realizarse también mediante técnicas de imagen como ecografía o tomografía axial computada de cuello. Sin embargo, los criterios ecográficos no consideran la constitución del sujeto de modo que aquellos longilíneos pueden tener lóbulos tiroideos de hasta 7 cm de largo. Se sugiere, por lo tanto, considerar más bien el grosor de la glándula; éste es anormal si supera los 2 cm a nivel de los lóbulos o 0,5 cm en el istmo. La asociación con síntomas o signos de otras enfermedades autoinmunes no es infrecuente. La función tiroidea puede estar normal o existir hipotiroidismo de magnitud variable. Rara vez se produce hipertiroidismo reflejando que en una glándula con tejido viable hay una hiperactivación por anticuerpos antirreceptor de TSH igual a la de la enfermedad de Basedow-Graves. También puede producirse hipertiroidismo en la fase inicial de la tiroiditis post parto.

La Tiroiditis postparto
Es un tipo de disfunción tiroidea que ocurre dentro del primer año postparto. El caso más típico corresponde a una tirotoxicosis indolora y transitoria de más de 2 meses, asociada a captación de I-131 baja; a esto le sigue una fase de hipotiroidismo leve de varios meses y luego una recuperación funcional total. Pocas pacientes quedan hipotiroideas definitivamente. Probablemente por causas autoinmunes, pero los condicionantes específicos no están aclarados. Y ocurre con mayor frecuencia en pacientes con enfermedades autoinmunes tiroideas previas, por lo que en este grupo se sugiere efectuar control rutinario en el período postparto.

La Tiroiditis silente o linfocitaria
Es un síndrome similar a la tiroiditis subaguda, pero sin dolor en la glándula tiroidea. Ocurre una fase hipertiroidea inicial asociada a discreto aumento del tamaño tiroideo, que histológicamente muestra una gran infiltración linfocitaria. A diferencia de la tiroiditis subaguda de Quervain, generalmente no hay fiebre, leucocitosis y el aumento de la VHS es menor a 50 mm. La captación de yodo también es baja. El hipertiroidismo es transitorio y se asocia a altas concentraciones de tiroglobulina circulante evidenciando la disrupción folicular y el vaciamiento de su contenido a la sangre. Luego evoluciona a una fase hipotiroidea, de duración y sintomatología variables. Menos del 10% de estos casos puede llegar a hipotiroidismo definitivo.

La captación de yodo radioactivo no es indispensable para el diagnóstico ni para el tratamiento y es muy variable según el tejido residual y el tipo de anticuerpos activos en ese momento. El cintigrama tampoco es indispensable, pero tiene un patrón moteado por el carácter multifocal de la inflamación.

La esclavitud infantil

La OMS define el maltrato infantil como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

La OMS advierte que el maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que pueden durar toda la vida. A pesar de las encuestas nacionales recientes en varios países de ingresos bajos y medianos, faltan todavía datos acerca de la situación actual en muchos países. Es complejo y su estudio resulta difícil. Las estimaciones actuales son muy variables, dependiendo del país y del método de investigación utilizado. Dichas estimaciones dependen de varios factores. De cualquier modo, los estudios internacionales revelan que aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia, mientras que un 23% de las personas de ambos sexos refieren maltratos físicos cuando eran niños. Además, muchos niños son objeto de maltrato psicológico también llamado maltrato emocional y víctimas de desatención. Las estimaciones de la OMS sobre la magnitud del tema son escalofriantes; se calcula que cada año mueren por homicidio 34 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas.

Consecuencias:
-actos de violencia, como víctimas o perpetradores
-depresión
-consumo de tabaco
-obesidad
-comportamientos sexuales de alto riesgo
-embarazos no deseados
-consumo indebido de alcohol y drogas.

Factores de riesgo:
Según la OMS han identificado varios factores de riesgo de maltrato infantil. Aunque no están presentes en todos los contextos sociales y culturales, dan una visión general que permite comprender las causas del maltrato infantil. No hay que olvidar que los niños son las víctimas y que nunca se les podrá culpar del maltrato. No obstante, hay una serie de características del niño que pueden aumentar la probabilidad de que sea maltratado:
-la edad inferior a 4 años y la adolescencia
-el hecho de no ser deseados o de no cumplir las expectativas de los padres
-el hecho de tener necesidades especiales, llorar mucho o tener rasgos físicos anormales
Hay varias características de los padres o cuidadores que pueden incrementar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:
-los problemas físicos, mentales o de desarrollo de algún miembro de la familia;
-la ruptura de la familia o la violencia entre otros miembros de la familia;
-el aislamiento en la comunidad o la falta de una red de apoyos;
-la pérdida del apoyo de la familia extensa para criar al niño.

prevención 
Para poder prevenir el maltrato infantil se requiere un enfoque multisectorial dice la OMS. Los programas eficaces son los que prestan apoyo a los padres y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus hijos. Estos programas son eficaces para reforzar los factores de protección frente al abuso sexual en la infancia como son: el conocimiento del abuso sexual y los comportamientos protectores), pero no hay pruebas de que reduzcan otros tipos de abusos. El reconocimiento precoz de los casos y la asistencia continua a las víctimas y sus familias pueden ayudar a reducir la recurrencia del maltrato y a paliar sus consecuencias.

Parkinson

Es una enfermedad que consiste en un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro que controla el sistema motor y se manifiesta con una pérdida progresiva de la capacidad de coordinar los movimientos. Se produce cuando las células nerviosas de la sustancia negra del mesencéfalo, área cerebral que controla el movimiento, mueren o sufren algún deterioro. Las características particulares son: temblor de reposo, lentitud en la iniciación de movimientos y rigidez muscular. Esta enfermedad afecta aproximadamente al 1% de la población mayor de 65 años y al 0,4 % de la población mayor de 40 años.
Se desconoce el origen de la enfermedad, excepto los casos inducidos por traumatismos, drogodependencias y medicamentos, y algunas formas hereditarias en ciertos grupos familiares. Existen teorías que tratan de explicar el deterioro neurológico que produce esta patología. Y se cree que algunos pesticidas y toxinas, junto a cierta predisposición genética, podrían ser los desencadenantes de la enfermedad. También se estudia la posibilidad de que el origen se encuentre en los radicales libres, moléculas que desencadenan un proceso de oxidación que daña los tejidos y las neuronas. El genético es otro de los factores barajados como causantes de esta patología. Existen algunas formas de Parkinson hereditarias en algunos grupos de familias, por lo que la investigación genética puede ayudar a comprender el desarrollo y funcionamiento de la enfermedad.
En el Parkinson se produce una degeneración en las células de los ganglios basales que ocasiona una pérdida o una interferencia en la acción de la dopamina y menos conexiones con otras células nerviosas y músculos. La causa de la degeneración de células nerviosas y de la pérdida de dopamina habitualmente no se conoce. No es tan importante el factor  genético, aunque la enfermedad a veces tienda a afectar a familias.

Síntomas:
Los primeros síntomas son leves y se van haciendo cada vez más notorios con el paso del tiempo. El cuadro inicial típico registra dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos, agotamiento. Empieza a cambiar la caligrafía y se hace pequeña e irregular. En el 80% de los pacientes los síntomas comienzan en un solo lado del cuerpo y luego se generalizan. Asimismo, el carácter varía en los primeros estadios, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente. Todos estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad.

Los síntomas típicos son:
-Temblor: Consiste en un movimiento rítmico hacia atrás y hacia adelante ya sea en la mano, el pie o en la mandíbula.
-Rigidez: Se manifiesta como una resistencia o falta de flexibilidad muscular.
-Bradicinesia: pérdida de movimiento espontáneo y automático que conlleva a la lentitud en todas las acciones.
-Inestabilidad: La cabeza y los hombros caen hacia delante y la forma de andar empeora. El enfermo da pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio; o se queda literalmente plantado a mitad de camino, sin poder moverse.

Diagnóstico
Es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas propios de otras patologías. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se efectúa a partir de los síntomas del paciente, ya que no existe ningún marcador químico. Para confirmar el diagnóstico se realiza una tomografía axial computerizada (TAC), que detecta las lesiones cerebrales en el mesencéfalo. Asimismo, son habituales los exámenes de los reflejos. De momento, no tiene cura. El tratamiento está basado en reducir la velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla.