martes, 1 de abril de 2014

Traumatismos craneoencefálicos y de columnas:

Son especialmente importantes, ya que dependiendo de su intensidad, pueden afectar al sistema nervioso central localizado en la cavidad craneal. Así, después de un traumatismo craneal, nos podemos encontrar ante una simple herida en el cuero cabelludo o en la cara, una fractura craneal, signos de afectación cerebral, o varias de estas lesiones juntas.

Heridas que afectan al cuero cabelludo:
El cuero cabelludo está formado por una capa de piel gruesa, que se desplaza con cierta facilidad sobre la superficie del cráneo, esto hace que se desprenda fácilmente a consecuencia de un traumatismo.
Por otra parte, como está muy vascularizado, las heridas del cuero cabelludo sangran abundantemente. Por este motivo, suele ser prioritario en el tratamiento de estas lesiones, ayudar a detener la hemorragia. Por lo demás, se aplicarán los primeros auxilios para heridas de cualquier tipo.

Fractura del cráneo: Son particularmente importantes ya que pueden lesionar el Sistema Nervioso Central (SNC). Además, si tenemos en cuenta que el pelo dificulta la exploración visual de la zona, pueden pasar desapercibidas, especialmente en heridos que hayan perdido el conocimiento.
Distinguimos dos grandes grupos:

Fracturas de la bóveda craneal:. Varían desde las simples fisuras óseas visibles por rayos X hasta las fracturas con hundimiento, en las cuales, el fragmento roto resulta proyectado hacia el interior de la cavidad craneal. Pueden ser cerradas o abiertas, si se acompañan de herida en la piel. En cualquier caso, en general, su diagnóstico se establecerá mediante exploración radiológica, por lo que el socorrista se limitará a sospechar su existencia, inmovilizando a la víctima en la posición en la que se encuentre más cómoda, vigilando sus constantes vitales, en particular el nivel de consciencia, y colocando un plano acolchado bajo la cabeza del herido. Conviene saber que toda persona que haya perdido el conocimiento transitoriamente, después de haber sufrido un traumatismo craneal, debe ser llevada a un Centro Médico para ser reconocida, por muy insignificante que haya sido el tiempo de inconsciencia.

Fracturas de la base del cráneo: Son frecuentes en los accidentes de tráfico. En este caso la fractura reside en la base craneal. Suelen presentarse con hemorragia nasal (epistaxis) y/o moqueo continuo, además de hematomas en los ojos (ojos de mapache), también puede aparecer otorragia (hemorragia por el oído) o salida de líquido cefalorraquídeo y hematoma alrededor de la oreja.  Generalmente el individuo tiene afectado el nivel de consciencia. La actuación del socorrista se encaminará a colocar a la víctima en posición lateral de seguridad, vigilar el mantenimiento de sus constantes vitales y asegurar su traslado a un centro sanitario en condiciones adecuadas. Es conveniente aplicar un plano acolchado bajo la cabeza de la víctima.

Lesiones en la cara: Nos podremos encontrar con una fractura de los huesos propios de la nariz que cursa con epistaxis y deformidad. Las fracturas de los maxilares son lesiones difíciles de apreciar. A menudo se acompañan de dolor o dificultad para abrir la boca, en especial, si se afecta el maxilar inferior.
En cualquier caso, procede la revisión médica.

Lesión cerebral: El riesgo más grave de los TCE, es la posibilidad de afectación cerebral que conllevan. Esta afectación varía desde la conmoción cerebral hasta el coma. A nivel de primeros auxilios, nos interesa conocer aquellos síntomas que nos puedan orientar hacia un posible daño o sufrimiento cerebral, como son:
  • Alteración del nivel de conciencia
  • El paciente se encuentra alerta, coopera, está consciente.
  • Responde a estímulos verbales, está desorientado, pero obedece órdenes.
  • Responde solo a estímulos dolorosos, pero no a órdenes verbales.
  • El paciente no responde, no reacciona a ningún estímulo.
  • Alteración en el tamaño de las pupilas:
  • Miosis: Tamaño inferior al normal.
  • Midriasis: Tamaño superior al normal
  • Alteración en la simetría de ambas pupilas:
  • Anisocoria: pupilas de diámetro diferente.
  • Ausencia de reacción de las pupilas a las variaciones de la intensidad de luz.
  • Pérdida de memoria:
  • Presencia de vómitos repetidos
  • Aparición de convulsiones
  • Dolor de cabeza
  • Respiración irregular, con breves intervalos de detención.

Traumatismos de la columna vertebral: Su importancia radica en que pueden originar la compresión o sección de la médula espinal. Los mecanismos de producción habituales son:

Caída sobre los pies, desde una altura importante.
Caída violenta sobre los glúteos o sentado
Golpes directos sobre la columna vertebral.
Movimientos violentos del cuello (latigazo)
Golpe fuerte en la cabeza.
Las lesiones más frecuentes suelen ser los esguinces, las luxaciones, las fracturas y/o la asociación de ambas.

Síntomas característicos: de las lesiones que afectan a la columna vertebral son:
  • Dolor localizado en el lugar de la lesión. En ocasiones se irradia siguiendo el trayecto del nervio afectado.
  • Rigidez o contractura muscular en la zona lesionada.
  • Deformidad. Es difícil de apreciar
En cualquier caso, si se sospecha la existencia de una lesión o en caso de duda, debe tratarse a la víctima como si existiese esa lesión realmente. No hay que olvidar que la médula puede no haberse dañado en el momento de producirse la lesión y dañarse posteriormente, como consecuencia de un movimiento imprudente. En el caso de un paciente inconsciente que haya sufrido un traumatismo craneal, deberá ser tratado como si tuviera la columna cervical lesionada (como medida preventiva).

Síntomas de lesión medular: Existe una relación directa entre la localización de la lesión y la pérdida o disminución de funciones en las distintas zonas corporales, debido a la distribución de los nervios periféricos.
Parálisis, que afecta a las extremidades inferiores o a las cuatro extremidades:
  • Comprobar pidiendo al paciente que mueva los dedos de los pies y los de sus manos y tomarle una mano pidiéndole que la apriete.
  • Si no mueve los dedos, o le cuesta, o si no tiene fuerza para apretar la mano, o el hacerlo le ocasiona más dolor, hay que pensar en la afectación de la médula espinal 
  • Pérdida de la sensibilidad: Pellizcar o pinchar (con cuidado) la piel del paciente. Si no nota nada, hay que pensar en afectación de la médula espinal.
  • Incontinencia de esfínteres: Puede haber emisión involuntaria de heces y orina.
  • Dificultad respiratoria.