martes, 1 de abril de 2014

Tratamiento de las quemaduras graves:


Aplicar las normas básicas del tratamiento general de las quemaduras ya descritas anteriormente:
  • Enfriar la zona quemada con agua abundante.
  • En las quemaduras que afecten los dedos de las manos y los pies, hay que colocar gasas húmedas entre los dedos para separarlos y evitar que se adhieran las zonas quemadas. Mantener las manos o pies levantados, a fin de disminuir la formación de edemas.
  • Cubrir con gasas húmedas y trasladar a un centro hospitalario, o bien activar la cadena del socorro, si la quemadura es muy importante.
Lesiones por inhalación de humo
Una situación particularmente grave puede aparecer en las víctimas de un incendio. Se trata de la afectación de la vía aérea superior o de la afectación pulmonar por inhalación gases, humos muy calientes o tóxicos dando lugar a una insuficiencia respiratoria (síndrome de distrés respiratorio) que puede llegar a ser muy severa, e incluso de aparición retardada. El antecedente de un incendio en un lugar cerrado o cuando se haya producido humos abundantes debe ponernos en alerta sobre todo, si hay quemaduras en la cara. El calor intenso de un incendio y la acción irritante de algunos componentes del humo pueden provocar una inflamación de los tejidos de la laringe por acumulación de líquido en esta zona, inflamación denominada edema de laringe o edema de glotis. Esta lesión puede aparecer inmediatamente o de una manera lenta y solapada que puede manifestarse en las 24 - 36 horas siguientes. 
Hay todo un conjunto de signos indirectos que sugieren que ha podido haber inhalación de humos: quemaduras faciales, con cejas y pelos nasales chamuscados; depósitos chamuscados en las fosas nasales, boca o laringe; quemaduras en los labios, lengua o boca; esputos con manchas oscuras. Además, en el cuadro ya instaurado aparecen los signos respiratorios propios: disnea, cianosis periférica, tos restricción o ampliación de los movimientos respiratorios, ruido del aire al pasar por la laringe (estridor), sensación de opresión torácica, voz ronca, etcétera. Un estado semejante puede ser provocado por la inhalación de gases tóxicos producidos durante un incendio. Dos de ellos son particularmente peligrosos: el monóxido de carbono y los cianatos. El monóxido de carbono es un gas inodoro y que no provoca lesiones en la vía aérea, por lo que puede ser difícil sospechar su inhalación. Los cianatos resultan de la combustión de algunos plásticos y un olor que recuerda al de las almendras quemadas.

Actuación:
  • Mantener permeable la vía aérea.
  • Controlar los signos vitales después de haber eliminado los restos chamuscados de la boca y la nariz.
  • Activar la cadena del socorro con el fin de conseguir el traslado de la víctima a un centro sanitario.
  • Iniciar, si es preciso, las maniobras de soporte vital básico.