martes, 1 de abril de 2014

Shock

El Shock es el conjunto de signos y síntomas resultantes de la falta o disminución del aporte sanguíneo a los tejidos, originada por la pérdida de volumen sanguíneo, por el aumento de la capacidad de los vasos (pérdida de presión sanguínea) o por bombero cardíaco deficiente. Esto implica una falta de oxigenación de los tejidos, por lo que si no se actúa con rapidez, puede provocar la muerte del accidentado. Se puede clasificar según la proporción de volumen de sangre existente dentro de los vasos sanguíneos; así, tenemos:

Shock hipovolémico (menor volumen de sangre). 
Es el que se produce por la disminución del volumen sanguíneo (pérdida de líquido) y se origina a causa de:
  • Hemorragias
  • Quemaduras (lesiones por calor)
  • Deshidratación (vómitos y diarreas)

Shock normovolémico (volumen normal de sangre). 
Producido por una alteración de la circulación sanguínea (shock cardiogénico) o por un aumento de la capacidad de los vasos sanguíneos, lo que origina una pérdida o disminución de la presión necesaria para que la sangre llegue a oxigenar los tejidos. Ejemplos:
  • Shock séptico: Producido por una infección (Heridas)
  • Shock anafiláctico: Producido por alergias (medicación, picaduras…)
  • Shock neurogénico: Producido por el dolor (traumatismos en general).
  • Shock tóxico: Producido por intoxicaciones (alcohol)

Todo esto significa que cualquier lesión, si no se trata convenientemente, puede derivar en un estado de shock del accidentado.

Signos y síntomas:
  • Alteración de la consciencia (no pérdida)
  • Estado de ansiedad, nerviosismo.
  • Pulso rápido y débil.
  • Respiración rápida y superficial.
  • Palidez de las mucosas y retraso en el llenado capilar.
  • Sudor frío y pegajoso, generalmente en manos, pies, cara y pecho.
Como actuar
La actuación ha de ser encaminada a tratar en primer lugar, la causa que ha producido el shock, evidentemente, siempre que sea posible; hay casos que no podrá tratar la persona que da el soporte, como el caso de las hemorragias internas. No obstante, siempre se actuará de la siguiente manera:
Control de los signos vitales. En caso de parada cardiorespiratoria, se iniciará el protocolo de soporte vital básico.
  • Tratar las lesiones, si ello es posible.
  • Aflojar todo aquello que oprima al accidentado, a fin de facilitar una mejor circulación sanguínea.
  • Tranquilizar al herido.
  • Colocar al accidentado tendiéndole con la cabeza más baja que los pies (posición Trendelenburg o posición anti-shock), si las lesiones que presenta lo permiten.
  • Evitar las pérdidas de calor corporal: taparle.
  • Evacuar a la víctima urgentemente, controlando siempre los signos vitales, ya que la tendencia del shock es siempre a empeorar y producir la entrada en el estado de coma.