martes, 15 de abril de 2014

Parkinson

Es una enfermedad que consiste en un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro que controla el sistema motor y se manifiesta con una pérdida progresiva de la capacidad de coordinar los movimientos. Se produce cuando las células nerviosas de la sustancia negra del mesencéfalo, área cerebral que controla el movimiento, mueren o sufren algún deterioro. Las características particulares son: temblor de reposo, lentitud en la iniciación de movimientos y rigidez muscular. Esta enfermedad afecta aproximadamente al 1% de la población mayor de 65 años y al 0,4 % de la población mayor de 40 años.
Se desconoce el origen de la enfermedad, excepto los casos inducidos por traumatismos, drogodependencias y medicamentos, y algunas formas hereditarias en ciertos grupos familiares. Existen teorías que tratan de explicar el deterioro neurológico que produce esta patología. Y se cree que algunos pesticidas y toxinas, junto a cierta predisposición genética, podrían ser los desencadenantes de la enfermedad. También se estudia la posibilidad de que el origen se encuentre en los radicales libres, moléculas que desencadenan un proceso de oxidación que daña los tejidos y las neuronas. El genético es otro de los factores barajados como causantes de esta patología. Existen algunas formas de Parkinson hereditarias en algunos grupos de familias, por lo que la investigación genética puede ayudar a comprender el desarrollo y funcionamiento de la enfermedad.
En el Parkinson se produce una degeneración en las células de los ganglios basales que ocasiona una pérdida o una interferencia en la acción de la dopamina y menos conexiones con otras células nerviosas y músculos. La causa de la degeneración de células nerviosas y de la pérdida de dopamina habitualmente no se conoce. No es tan importante el factor  genético, aunque la enfermedad a veces tienda a afectar a familias.

Síntomas:
Los primeros síntomas son leves y se van haciendo cada vez más notorios con el paso del tiempo. El cuadro inicial típico registra dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos, agotamiento. Empieza a cambiar la caligrafía y se hace pequeña e irregular. En el 80% de los pacientes los síntomas comienzan en un solo lado del cuerpo y luego se generalizan. Asimismo, el carácter varía en los primeros estadios, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente. Todos estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad.

Los síntomas típicos son:
-Temblor: Consiste en un movimiento rítmico hacia atrás y hacia adelante ya sea en la mano, el pie o en la mandíbula.
-Rigidez: Se manifiesta como una resistencia o falta de flexibilidad muscular.
-Bradicinesia: pérdida de movimiento espontáneo y automático que conlleva a la lentitud en todas las acciones.
-Inestabilidad: La cabeza y los hombros caen hacia delante y la forma de andar empeora. El enfermo da pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio; o se queda literalmente plantado a mitad de camino, sin poder moverse.

Diagnóstico
Es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas propios de otras patologías. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se efectúa a partir de los síntomas del paciente, ya que no existe ningún marcador químico. Para confirmar el diagnóstico se realiza una tomografía axial computerizada (TAC), que detecta las lesiones cerebrales en el mesencéfalo. Asimismo, son habituales los exámenes de los reflejos. De momento, no tiene cura. El tratamiento está basado en reducir la velocidad de progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y los efectos secundarios derivados de los fármacos que se usan para combatirla.