martes, 1 de abril de 2014

Evaluación de la gravedad de las quemaduras

Evaluación del estado general 
del accidentado y determinación de la gravedad de las quemaduras:
  • Hacer una valoración general del accidentado, (exploración primaria y secundaria) comprobando la permeabilidad de la vía aérea, estado circulatorio, respiratorio y neurológico, poniendo especial atención en las alteraciones por inhalación.
  • El siguiente paso será evaluar de una manera rápida y grosera la gravedad de las quemaduras (profundidad, extensión, localización…)
Evitar la contaminación bacteriana y la infección:
  • Todas las quemaduras suponen una pérdida más o menos grande de la integridad de la piel y, por tanto, comportan un riesgo de infección. Este riesgo se incrementa por la manipulación de estas heridas sin la toma de las medidas de asepsia adecuadas. Es decir hay que evitar el contacto directo de las quemaduras con las manos u otras superficies contaminadas y, sobre todo, evitar las manipulaciones innecesarias y las maniobras intempestivas.
  • Preguntar a la víctima sobre su estado inmunización antitetánica; en caso de duda, buscar consejo médico al respecto.
Tratamiento de otras lesiones
que se hayan podido producir y trasladar al lesionado a un centro médico: 
  • Las posiciones ideales de transporte son el decúbito supino y la PLS, según la región corporal quemada, evitando la posición en decúbito prono (boca abajo).
  • Durante el transporte se impone reevaluar a la víctima de manera continuada. Como norma general, no se administrarán líquidos ni analgésicos por vía oral.
  • Hay que procurar mantener la temperatura corporal dentro de los límites normales, en algunos casos pueden utilizar sábanas o mantas térmicas para envolver al accidentado.
Recogida de información del lugar del accidente
Existen datos referentes al mecanismo ocasional de la lesión que sólo se pueden obtener en el lugar donde se ha producido el accidente: duración del incendio, espacios cerrados, explosiones, hundimientos u otros hechos traumáticos, actuación de los primeros que han prestado auxilio, enfermedades previas de los lesionados…

Tratamiento local de las quemaduras leves
Aplicar las normas básicas del tratamiento general de las quemaduras, descritas anteriormente:
  • Enfriar la zona quemada, sin presionar ni friccionar.
  • Evitar la aplicación de ungüentos y pomadas que recubran totalmente las áreas afectadas si éstas han de ser exploradas posteriormente por otro
  • personal sanitario, pues muchas son de composición grasa y limpiarlas puede ser difícil y muy doloroso.
  • En las quemaduras de primer grado por exposición al sol u otra forma de calor radiante, conviene primero hidratar abundantemente, al enfermo con ingesta de líquidos y iones (agua, bicarbonato, zumos de fruta, infusiones, etcétera); se puede aliviar el dolor local aplicando sobre las lesiones una capa fina de vaselina, gasas vaselinizadas, crema hidratante…
  • Cuando se hayan formado flictenas, es preferible no romperlas ni, evacuarlas por punción. Hay que intentar mantener la capa epidérmica, aun cuando esté lesionada, a fin de evitar más pérdida de líquidos corporales y disminuir el riesgo de infección. Se debe aplicar un antiséptico y cubrir la ampolla con gasas estériles, secas o vaselinadas, para disminuir la fricción y evitar su desprendimiento. También hay que colocar vendajes que las compriman.
  • Si las flictenas se han reventado, hay que tratarlas como el resto de heridas: antisépticos, recortar con tijeras estériles los restos de epidermis, nueva impregnación de antisépticos y recubrimientos con apósitos estériles.