lunes, 31 de marzo de 2014

Hemorragias

Actuaciones en primeros auxilios en caso de hemorragias: 

Una hemorragia es la salida de sangre de los vasos sanguíneos. El objetivo de la persona que presta los primeros auxilios es detener la pérdida de sangre del accidentado siempre que sea posible. En las hemorragias internas y exteriorizadas no podremos actuar directamente, dado que es imposible.

Tipos de hemorragias:
Según el tipo de vaso lesionado las hemorragias son:
  • Hemorragias arteriales
  • Hemorragias venosas
  • Hemorragias capilares

Según el lugar a donde va la sangre que se pierde, las hemorragias son:
  • Hemorragias externas
  • Hemorragias internas
  • Hemorragias exteriorizadas

Gravedad de las hemorragias: Las posibilidades de supervivencia de una víctima que ha sufrido una hemorragia aguda, están en relación con el volumen de sangre perdida por los vasos sanguíneos. Por ello clasificamos las hemorragias en cuatro grupos (o clases), de acuerdo con los síntomas que podemos valorar:

Hemorragias externas: Son aquellas hemorragias en las que la sangre se vierte al exterior del organismo a través de una herida. Las hemorragias más importantes se producen en las extremidades y el cuero cabelludo, ya que son las partes del cuerpo más expuestas a traumatismo, y por donde los vasos pasan de forma más superficial. la forma de actuar en estos casos es:
  •     Controlar los signos vitales
  •     Controlar y detener la hemorragia, utilizando el procedimiento de la compresión directa.
    Para efectuar una compresión directa hay que seguir los siguientes pasos:

  •     Efectuar presión en el punto sangrante. para hacerlo, hay que utilizar un apósito lo más limpio posible (gasas, pañuelo…) y guantes.



   A veces puede ayudarle la propia víctima. 
  • Si es preciso, colocar otro apósito sobre el primero sin quitar éste, ya que arrastraríamos el coágulo que está formado.
  • Si la hemorragia es en una extremidad, es preciso efectuar la presión durante un tiempo mínimo de diez minutos.
  • Pasado este tiempo se aliviará la presión, pero nunca se retirará el primer apósito.
  • En caso de que se haya detenido la hemorragia, se procederá a cubrir la herida, y se trasladará al accidentado al hospital.
  • Este método se puede utilizar en el caso de que la hemorragia la produzca una fractura abierta, moderando la presión.
  • Si con la compresión directa sobre la herida, esta sigue sangrando deberemos seguir haciendo presión local. y valorar la colocación de un vendaje que comprima 

Clásicamente existen otras tres técnicas como referencia, para el control de las hemorragias:
  • La compresión arterial a distancia (a)
  • La elevación de la extremidad (b)
  • El torniquete (c)



La elevación de la extremidad
por encima de la altura del corazón supone siempre movilizar y por tanto evitar que la coagulación sea uniforme. La compresión arterial a distancia, que consiste en localizar la arteria principal del brazo (a. humeral) o de la pierna (a. femoral) y detener la circulación sanguínea en esta arteria, consiguiendo una reducción (no eliminación) muy importante para el retorno venoso, es una técnica dolorosa y supone un riesgo importante para el resto de estructuras de la extremidad, ya que comprometemos vasos sanguíneo, que no siempre influirán sobre el foco de sangrado. y finalmente, el torniquete únicamente lo realizará personal sanitario y en casos muy especiales, ya que tiene importantes contraindicaciones, la principal de ellas que provoca la detención de toda la circulación sanguínea en la extremidad, lo que conlleva la falta de oxigenación de los tejidos y la muerte tisular, formándose toxinas por necrosis y trombos por acumulación plaquetaria.  El torniquete está contraindicado en condiciones normales. Únicamente lo utilizaríamos en caso de amputación y/o pérdida de sangre masiva con riesgo de exanguinación.

Hemorragias internas
Aquellas que se producen en el interior del organismo, sin verter sangre al exterior, por lo que no se ven y éste es su peligro. el tipo de accidente violento nos puede hacer sospechar de su existencia así como los signos y síntomas de shock que presente la víctima.

Actuación:
Control de los signos vitales: En caso de paro caridorrespoiratorio, iniciar el protocolo de soporte vital básico.
  • Tranquilizar al herido.
  • Tratar las lesiones, si es posible.
  • Tener al accidentado con la cabeza más baja que los pies (posición Trendelenburg o anti-shock), si las lesiones que presenta lo permiten (no en tce).  
  • Aflojar todo aquello que comprima al accidentado, a fin de mejorar la circulación sanguínea.
  • Evitar la pérdida de calor corporal: taparle.
  • Activar la cadena del socorro para un traslado urgente, controlando siempre los signos vitales ya que la víctima puede entrar en un cuadro de shock.

Hemorragias exteriorizadas.
son las que se producen en el interior del organismo pero que fluyen al exterior a través de un orificio natural del cuerpo: oídos, nariz, boca, ano y genitales.

Hemorragias por el oído
Las hemorragias que fluyen por el oído se llaman otorragias. Habitualmente, suelen ser banales y no revisten gravedad.  Cuando la pérdida de sangre es constante y previamente ha existido un traumatismo en la cabeza, el origen de la hemorragia suele ser la fractura de la base del cráneo, observándose también alteración del estado de consciencia.

Actuación
en este caso, la actuación del socorrista va dirigida a controlar la consciencia y la respiración, a procurar evitar movimientos innecesarios o a garantiza la adecuada movilización, si se precisa. Coloque un apósito externo en el oído sangrante, pero no realice ningún taponamiento.

Hemorragias nasales
Las hemorragias nasales que fluyen por la nariz se denominan epistaxis. El origen de estas hemorragias es diverso, pudiendo ser producidas por un golpe, por un desgaste de la mucosa nasal o como consecuencia de una patología de la que la hemorragias será un signo, como, por ejemplo, en el caso de hipertensión arterial (hta). Para detener la hemorragia hay que realizar una presión directamente sobre los dos orificios nasales, contra el tabique nasal, presión que se mantendrá durante cinco minutos (de reloj). La cabeza se inclinará hacia adelante con el fin de evitar la posible inspiración de coágulos, o de la propia sangre. Pasados los cinco minutos, se reducirá la presión comprobando si la hemorragia se ha detenido. En caso de que no sea así, insista en la técnica; si persiste la hemorragia, y mientras traslada al paciente a un centro sanitario o espera a los servicios médicos, puede ayudarse con un apósito, aplicando de nuevo presión directamente contra el tabique nasal.

Hemorragias por la boca
Cuando una hemorragia se presenta en forma de tos o de vómito puede tener su origen en el pulmón (hemoptisis) o en el estómago (hematemesis). En cualquier caso hay que trasladar al individuo a un centro sanitario. Se deben tener en cuenta las siguientes diferencias:

Hemoptisis
  • Vómito de sangre precedido de tos
  • Sangre limpia, con olor a óxido
  • Puede tener aspecto espumoso (burbujas de aire)

Hematemesis
  • Vómito de sangre precedido de náuseas
  • Sangre con restos de alimentos y maloliente
  • La víctima puede estar inconsciente

La actuación en estos casos son:
  • Control de los signos vitales
  • Dieta absoluta
  • Colocar a la víctima en posición de semisentado
  • Solicitar el traslado a un centro sanitario